lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Qué es el alcoholismo?

La adicción al alcohol es simplemente definida como una necesidad compulsiva de un líquido intoxicante que se obtiene del grano o la fruta fermentada. Estos líquidos incluyen cerveza, vino y otros licores fuertes.







El alcoholismo está presente cuando una persona desea alcohol y no puede limitar y contener su consumo. Si alguien experimenta los síntomas de abstinencia, tales como náusea, sudor, temblores o ansiedad, cuando el consumo de alcohol ha cesado o si hay necesidad de consumir mayores cantidades de alcohol con el fin de sentirse mejor, es probable que esa persona sea alcohólica.






Algunos pueden pensar que simplemente se trata de tener la voluntad para dejar de beber, pero el alcoholismo es más complicado que eso. El deseo de un alcohólico es tan grande que suprime su habilidad para dejar de tomar. La mayoría de los alcohólicos necesitan asistencia para dejar de beber. Con el tratamiento y apoyo de la familia y amigos, muchos han sido capaces de dejar de beber y reconstruyen sus vidas. Sin embargo, es un hecho triste que hay muchos que son incapaces de parar, a pesar de estas ayudas.






Adicción al Alcohol — ¿Cuáles Son Las Causas Y Efectos Del Alcoholismo?


Los científicos dicen que si alguien tiene adicción al alcohol, es más probable que los miembros de su familia, si escogen beber, desarrollen alcoholismo. El alcoholismo también se puede desarrollar o empeorar, dependiendo del ambiente en el cual la persona vive o de experiencias traumáticas en la vida. Estos factores pueden incluir cultura, familia, amigos, presión de grupo y la manera en que esa persona vive.






El alcoholismo puede llevar a la gente a involucrarse en serios problemas y estos pueden ser destructivos, tanto física como mentalmente. En la actualidad, el uso del alcohol está involucrado en la mitad de todos los crímenes, asesinatos, muertes accidentales y suicidios. También hay serios problemas de salud asociados al uso del alcohol, tales como: daño cerebral, cáncer, enfermedades cardíacas y enfermedades del hígado. Los alcohólicos que no dejan de beber, reducen su esperanza de vida entre 10 y 15 años.






Demasiado alcohol puede destruir las células cerebrales, provocando posiblemente daño cerebral.


El alcohol altera de manera importante la estructura y función del sistema nervioso central, impidiendo la habilidad para retener, consolidar y procesar la información.


El consumo moderado de alcohol, puede afectar las habilidades cognitivas, mientras que las grandes cantidades interfieren con el aporte de oxígeno al cerebro, provocando desmayos cuando se está totalmente ebrio.


La adicción al alcohol también puede inflamar la boca, el esófago y el estómago y puede provocar cáncer en estas zonas, especialmente en los tomadores que también fuman.


Beber ocasionalmente puede producir dolores de cabeza irregulares; quienes abusan del alcohol experimentan un riesgo mayor de presión alta, ataques al corazón y otras enfermedades cardíacas.


El alcohol también puede dañar la visión, la función sexual, disminuir la circulación, ser la base para la malnutrición y la retención de líquidos.


También puede conducir a trastornos pancreáticos y de la piel, debilitar los huesos y músculos y, por lo tanto, disminuir la inmunidad.


Una gran porción de alcohol es procesada en el hígado. Es importante notar que el hígado tiene una tasa fijada de procesamiento de alcohol; por lo tanto, cuando el hígado es usado en exceso, se pueden provocar trastornos y malfuncionamientos, haciendo del hígado el primer órgano dañado por el alcohol. El daño del hígado puede ocurrir en tres etapas. La primera etapa es el agrandamiento del hígado, en el cual las células del hígado son impregnadas por tejido grasoso anormal. La segunda etapa es la hepatitis alcohólica, en la cual las células del hígado se hinchan, inflaman y eventualmente mueren. La tercera etapa es la cirrosis, en la cual se forma tejido fibroso cicatrizado, el cual disminuye el fluido de sangre a través del hígado.
 
 

Las adicciones

Las adicciones son un síndrome constituido por un conjunto de signos y síntomas carcaterísticos. El origen de la mismas es multifactorial, entre los que podemos mencionar factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

Algunos síntomas característicos de las adicciones son:
Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida de la persona, debido a las consecuencias negativas de la práctica de la conducta adictiva.
Perdida de control caracterizada por la práctica compulsiva de la conducta adictiva.
Negación o auto engaño que se presenta como una dificultad para percibir la relación entre la conducta adictiva y el deterioro personal.
Uso a pesar del daño, lo cual se manifiesta como la práctica continuada de la conducta adictiva. Este daño es tanto para la persona como para los familiares.
Estudios demuestran que existen cambios neuroquímicos involucrados en las personas con desordenes adictivos y que además es posible que exista predisposición biogenética a desarrollar estas enfermedades.
Puede desarrollarse adicciones tanto a sustancias psicotrópicas como a actividades y hasta relaciones. Algunos casos de adicciones que podemos mencionar son:
Sustancias psicotrópicas, como el alcohol, la nicotina y diferentes tipos de drogas
juegos de azar
Comidas o componentes comestibles
Sexo
Trabajo
Relaciones interpersonales, por ejemplo una pareja.
La naturaleza exacta de las adicciones continua siendo motivo de análisis científicos y cada día se hacen descubrimientos que nos facilitan la comprensión de este fenómeno, que afecta a miles de personas a nivel mundial.
En este trabajo nos ocuparemos de tratar ciertas adicciones y no todas, dada la complejidad de tema. Las dependencias a tratar serán:


Drogadicción: los diferentes tipos de drogas y los efectos y consecuencias de las mismas.
Alcoholismo
Tabaquismo.